Relato gore
Edgar nació tras sólo 6
semanas de gestación. Lo que en un principio no parecía más que un esputo con
moco fue creciendo gracias a la ciencia para finalmente convertirse en un ser
antropomorfo con severas deformidades en su cuerpo.
Nadie entendía porqué se
había permitido que siguiese vivo semejante aberración de la naturaleza, pero
la verdad era que se ganaba bastante dinero exhibiéndolo por las ferias
ambulantes. Precisamente en una de esas
ferias un viejo zoofílico lo encontró tirado en el suelo; Intentó violarlo,
pero no encontró orificios por donde hacerlo, así que creó uno artificialmente
en medio de su torso con un cortaúñas oxidado que encontró en el suelo.
Como nunca había
aprendido a hablar (ni siquiera tenía cuerdas vocales) su única arma de defensa
era la misma que la de una mofeta: su fétido olor conseguido tras años de nula
higiene. Al viejo salido en lugar de horrorizarle, le atrajo aún más, y su miembro lleno de
enfermedades venéreas por fin se introdujo en el cuerpo de Edgar ayudado por las
vísceras que ya empezaban a salirse y que servían como lubricante. Tras unas
pocas sacudidas, la frágil salud del pequeño, sólo perpetuada gracias a la gran
cantidad de medicamentos que le inyectaban, se resintió, y en menos de un
minuto su inferior corazón dejó de latir. El viejo, al notar el último
estertor, se dio cuenta que era su momento: por fin podría darse el gran
banquete que toda su vida había esperado.
Tras hacerse un rico
cóctel con la abundante sangre que salía a borbotones por el cuerpo inerte de
Edgar, no fue difícil deshacer el cadáver, así que simplemente aderezado con un
poco de sal pudo comérselo sin mayor contemplación y con una frialdad digna del
animal sin sentimientos que era…


eros dijo
¿Qué asco? Tirado en el suelo.
2 Diciembre 2007 | 01:44 AM