La gente dice que el odio no lleva a ningún sitio. Pero en ocasiones hace conseguir cosas inimaginables, algunas incluso buenas. Me explico.

Cuando era pequeño, mi única dedicación en el colegio era molestar en clase, rebatir lo que mis profesores decían, a pesar de que la mayoría de las veces tuvieran razón. Todo esto hizo que mis profesores me odiaran, marginaran e intentaran hacerme pensar que nunca llegaría a nada en la vida, que sólo podía proponerme ser un buen soldador subempleado que no metiera la mano en la caja, un yonki educado, un limpiador eficiente, o algo así. Yo los odiaba y ellos me odiaban, hacíamos todo lo posible para jodernos mutuamente. Esa actitud puede llegar a ser aceptable para un niño rebelde, pero no me parece lo más adecuado para un profesor que debe intentar hacer lo mejor posible su trabajo.Así pasaron los años y con la dificultad de las circunstancias logré terminar el colegio y empecé a estudiar una ingeniería, no porque me gustara, simplemente por ese odio orgulloso que me pedía quedar por encima de mis enemigos.

5 años después y sin haber aprobado todas las asignaturas de la carrera, una famosa empresa en el sector me ha contratado pagandome bastante más de lo que pueda cobrar un maestro. Ahora les puedo decir con toda la alegría de mi corazón: Jodeos Hijos de Puta!! Escoria indeseable!! He conseguido aquello que os empeñabais en hacerme creer que nunca llegaría a lograr!! Malditos!! Pudríos en vuestra puta vida de mierda!!

Reflexión de Hoy: "Hijo de Puta hay que decirlo más"