Durante las vacaciones Madrid se convierte en un lugar extraño. Por sus calles sólo pasea gente peculiar, de mirada perdida; personajes rocambolescos que durante los días "normales" nunca verías. Hay quien dice que se llena de escoria, de indeseables...pero nada más lejos: es verdaderamente divertido.

De manera inconsciente yo mismo he participado en este experimento sociológico que parece creada por alguien superior y que se asemeja a una broma de mal gusto: La falta de alternativas me obligaban a beber absenta y fumar White Widow todo el día, así que me convertí durante unos días en un despojo más de esta sociedad extraña. Un despojo de ojos desorbitados y pendiente de todo cuanto pasaba a su alrededor como un loco que recupera su libertad y vuelve a descubrir la vida. Vagar con el alma en pena y atemorizar a las inocentes ancianas que se cruzaban por mi camino es lo más divertido que se podía hacer y a lo que me he dedicado a hacer este tiempo...

Al final no será tan malo que vuelva la puta rutina...

Reflexión de hoy: "La droga hay que tomarla con mesura con un riguroso autocontrol, si no te conviertes en un parias, un deshecho social"